Cómo configurar un disco duro en RAID

Cómo configurar un disco duro en RAID
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Como es bien sabido, el disco duro de un ordenador es un componente fundamental para su funcionamiento. En él puedes guardar tus datos para no depender de medios de almacenamiento extraíbles o incluso, para no volver al pasado con los discos de arranque para poder ejecutar el sistema operativo de tu elección.

Aunque también es cierto que existen los LiveCD que te permiten utilizar muchas distribuciones Linux sin instalarlas en un disco duro. Pero en términos generales, siempre es importante contar con un disco duro que trabaje de la mejor forma posible. Por esta razón, debes conocer algunos aspectos fundamentales, especialmente en la redundancia y salvaguarda de tu información.

Qué es RAID

Las siglas de RAID significan: Redundant Array of Independent Disks o conjunto redundante de discos independientes. Aunque suene algo confuso, debemos decir que estas siglas representan al sistema que te brinda la posibilidad de implementar un volumen de almacenamiento que se encuentra conformado por varios discos duros, con el objetivo de obtener mayor espacio y proteger la información almacenada, para conseguir una mayor tolerancia a fallos que pudiese sufrir el disco, evitando así que pierdas tu información en caso de una avería.

Un aspecto que resulta muy interesante con respecto al RAID, es que con la combinación de varios discos duros, en implementaciones prácticas del usuario, se convierte en un único almacén mucho más potente que un disco duro en individual. Por esto, si utilizas un RAID, puedes hacerlo de forma interesante en aplicaciones de alta disponibilidad o en situaciones en las que necesites proteger información considerada como crítica o vital.

Configurar un disco duro en RAID

En el caso de los servidores, generalmente se implementa RAID para montar un tipo de espejo entre discos duros, replicando la información contenida en unidades idénticas, previniendo el estropeo de uno de ellos, pero sin afectar con la caída del servicio. Por otro lado, también se suele utilizar RAID en un NAS, aunque se sacrifica un poco el espacio útil, se gana en redundancia para reconstruir determinado volumen de información si una de las unidades sufriese ciertas averías.

Incluso, puede dejarse un disco duro en modo hot spare, especialmente para prevenir cualquier inconveniente, pues este disco inicia su trabajo cuando uno de los discos del RAID llega a fallar o a presentar averías que pudiesen poner en riesgo la información o datos contenidos en dicha unidad.

Así mismo, en el ámbito empresarial, el RAID es comúnmente utilizado en muchos casos. Pero por el contrario, para muchas otras personas resulta un misterio que puede ser relacionado las especificaciones de su placa base. Sin embargo, en cualquier caso, es importante conocer de qué se trata y en qué áreas pueden aprovecharse sus virtudes, pues por ejemplo, puedes tener en casa un volumen de almacenamiento con RAID para salvaguardar tu información que consideres sensible, ya sean fotos, documentos, o demás archivos.

Tipos de RAID

Sabiendo que un RAID es un conjunto de discos duros trabajando de forma coordinada, también es importante mencionar que existen diferentes tipos o modos de RAID, repasando los más habituales que puedes encontrar.

RAID 0

Aunque no se trata de una configuración RAID específicamente para la redundancia y tolerancia a fallos; con esta configuración puedes ir distribuyendo tus datos de forma uniforme entre dos discos duros. De esta forma, el sistema reparte de forma equitativa los datos para obtener una mayor velocidad en cuanto al acceso de los mismos. Sin embargo, al no existir redundancia, en caso de que un disco llegue a presentar fallos, debes recurrir a copias de seguridad externas.

RAID 1

Se trata de una de las mejores configuraciones en la redundancia y tolerancia a fallos en los discos duros. También es conocida como Espejo o Mirroring, pues su trabajo es duplicar la información en ambos discos; es decir, el sistema lo toma como un volumen de almacenamiento único aunque en realidad, está formado por dos discos iguales que reciben los mismos datos.

En este aspecto, si un disco llegase a estropearse, el sistema continuará trabajando normalmente con el disco que aún funciona. Cabe mencionar que, también se aumenta el rendimiento  en lectura, puesto que es posible leer dos datos al mismo tiempo (un dato de cada disco).

Configurar un disco duro en RAID

RAID 5

Esta es una configuración bastante popular en un NAS, por ejemplo. También conocida como distribución en paridad, la configuración se lleva a cabo con una división por bloques de información que son distribuidos entre los discos que forman el conjunto. Del mismo modo, un bloque de paridad es generado a forma de redundancia, permitiéndote retomar información que pudiese verse afectada por una avería de cualquier disco. En este tipo de configuración, debes contar como mínimo con 3 discos, tolerando el fallo de solamente uno de ellos.

RAID 6

Ciertamente similar al RAID 5 en distribución de los bloques de información, pero su diferencia se refleja en la redundancia, pues genera dos bloques de paridad que también son distribuidos entre los discos duros. En estos casos, la configuración puede soportar incluso dos fallos de disco en el conjunto o, en su caso, un fallo de disco mientras se reconstruye el volumen (por un fallo anterior), aunque como mínimo necesitarás contar con 4 discos duros.

RAID 0+1

Esta no es más que una combinación entre las configuraciones de RAID 0 y RAID 1. Específicamente, necesitarás 4 discos que serán tomados por parejas para formar el RAID 0 y un RAID 1. En otras palabras, podrás contar con un RAID 0 (división de la información), pero redundando en espejo (RAID 1).

RAID 1+0

Esta configuración es todo lo contrario del RAID 0+1, donde en lugar de realizar un espejo del RAID 0, lo que haces es aplicar este espejo a cada disco en striping. En otras palabras, si en un RAID 0 repartes los bloques de información entre dos discos, en el RAID 1+0 o RAID 10 haces algo similar, pero cada uno de estos discos se encuentra en espejo con otro. O también podemos decir que es una configuración de 4 discos, donde montas un par de espejos y por encima de ellos repartes la información.

De esta forma, también existen otras configuraciones como RAID 50 y RAID 60, que también son combinaciones entre RAID 5 y RAID 0; y de RAID 6 y RAID 0 respectivamente. Hablando específicamente del RAID 50, podemos decir que necesitarás por lo menos 3 discos para montar un RAID 0 sobre dos agrupaciones de discos conformados en RAID 5. Y por su parte, en el RAID 60 necesitarás utilizar 8 discos duros para formar un esquema mucho más robusto.

Configurar un disco duro en RAID

¿Qué configuración debo usar?

El tipo de configuración que elijas, dependerá del tipo de información que necesites proteger. Obviamente, también dependerá del número de discos duros que desees utilizar. También debes tener en cuenta que, cuando trabajas con un RAID, todos los discos que utilices deben ser del mismo tamaño, de lo contrario, únicamente terminarán normalizándose según el valor del disco más pequeño.

Hardware y Software

Si en alguna ocasión te has pasado por las opciones de la BIOS de tu placa base o dentro de las especificaciones de la misma, es probable que hayas observado alguna opción o información correspondiente al RAID. En este aspecto, es importante mencionar que son varias las placas base que te brindan la opción de montar un array de discos duros según algunos de los tipos de RAID existentes. Además, desde la controladora de discos, puedes presentar tu disco duro como un único medio tolerante a fallos.

En caso de que generes tu RAID desde hardware, tu sistema operativo únicamente podrá detectar un disco duro o también conocido como un único volumen; siendo la controladora de disco la encargada de redundar la información o de trabajar con la paridad correspondiente para aumentar la tolerancia a fallos en ciertas ocasiones ya mencionadas.

Configurar un disco duro en RAID

Ahora bien, si tu placa base no soporta el RAID, tampoco debes preocuparte por ello, pues es posible delegar este tipo de tareas al propio sistema operativo. Por ejemplo, en Windows lo puedes hacer desde el propio Administrador de discos, donde tienes opción a crear un Espejo o RAID 1 o Reflejo de datos, para que Windows pueda guardar la información por duplicado y ésta se encuentre redundada en caso de que cualquiera de los discos duros pueda llegar a fallar.

Por su parte, en Linux también existe la posibilidad de hacerlo a través de esta utilidad y en muchas distribuciones que incluyen este soporte a través software. En este aspecto, la utilidad que quizá sea la más conocida es precisamente Mdadm, aunque también sea algo que puedes encontrar desde el proceso de instalación de la mayoría de distribuciones.

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